De la conectividad a los ingresos: el siguiente paso para las telcos en la economía digital De la conectividad a los ingresos: el siguiente paso para las telcos en la economía digital

La conectividad sigue siendo el núcleo del valor de los operadores de telecomunicaciones. Sin embargo, a medida que evolucionan los ecosistemas digitales, surgen nuevas oportunidades sobre esta base. En más de 60 mercados, Digital Virgo observa una tendencia común: el crecimiento viene impulsado cada vez más no solo por el acceso, sino también por la capacidad de combinar servicios, pagos y distribución en experiencias digitales fluidas.
Mock up to illustrate Telcos business in 2026

Una base sólida en un panorama cambiante

Durante décadas, los operadores de telecomunicaciones han construido una de las infraestructuras más potentes de la economía mundial. La conectividad ha permitido que miles de millones de personas se comuniquen, que las empresas crezcan y que surjan ecosistemas digitales completos.

Hoy en día, esta base es más sólida que nunca.

La conectividad móvil alcanza los 5.830 millones de usuarios en todo el mundo, lo que representa aproximadamente el 70,4 % de la población mundial (Data Reportal), mientras que los servicios digitales siguen expandiéndose rápidamente. Se prevé que solo la economía de las suscripciones se acerque a los 1 billón de dólares para 2028 (Juniper Research).

Al mismo tiempo, la forma en que se genera valor dentro del ecosistema está evolucionando.

Según el informe «Global Telecom Outlook 2025–2029» de PwC, se prevé que los ingresos globales por servicios de telecomunicaciones pasen de 1,15 billones de dólares estadounidenses en 2024 a aproximadamente 1,32 billones en 2029, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) de alrededor del 2,8 %. Al mismo tiempo, el consumo de datos de telecomunicaciones sigue aumentando rápidamente, mientras que se prevé que el ARPU móvil disminuya ligeramente, pasando de 6,32 dólares estadounidenses en 2024 a 6,20 dólares en 2029, lo que ilustra la creciente brecha entre el crecimiento del tráfico y la monetización. Esto refleja un cambio más amplio: el crecimiento ya no viene impulsado únicamente por el acceso, sino también por cómo se utilizan y monetizan los servicios.

La próxima etapa del crecimiento del sector de las telecomunicaciones no se centra en sustituir la conectividad, sino en transformarla en un motor más potente para la adopción de servicios digitales, los pagos y los ingresos recurrentes.

Ampliar el papel de las telcos

En este contexto, los operadores de telecomunicaciones están ampliando, como es lógico, su papel dentro del ecosistema digital.

Esta evolución no consiste en alejarse de la conectividad. Se trata de construir sobre ella y aprovecharla como base para crear nuevas fuentes de valor.

En todos los mercados, este cambio ya se está materializando. Los operadores de telecomunicaciones están ampliando progresivamente su ámbito de actuación mediante la distribución de una gama cada vez más amplia de servicios digitales, lo que permite ofrecer soluciones de pago fluidas y accesibles, y refuerza las relaciones directas y continuas con sus usuarios.

Lo que hace que esta evolución sea especialmente relevante es la posición que ya ocupan las telcos.

Gracias a sus amplias bases de usuarios y a sus sistemas de facturación integrados, operan en un punto de encuentro único dentro del ecosistema. Conectan el acceso a los servicios, la identidad del usuario y las funciones de pago en un único entorno.

Esta combinación crea un marco sólido que permite a las telcos no solo proporcionar conectividad, sino también facilitar a los usuarios el descubrimiento, el acceso y la interacción con los servicios digitales.

Este es precisamente el ámbito en el que opera Digital Virgo: en la intersección entre la infraestructura de telecomunicaciones, los servicios digitales, las tecnologías de pago y la interacción con los usuarios. Al conectar estas capacidades, el Grupo ayuda a los operadores de telecomunicaciones a transformar sus activos existentes en oportunidades de ingresos digitales cuantificables.

Donde está surgiendo un nuevo valor

La próxima fase de crecimiento depende de cómo los operadores de telecomunicaciones aprovechen sus activos actuales. Hay tres áreas que destacan especialmente.

Pagos: ampliando el acceso

Los pagos son una extensión natural de la conectividad, ya que se basan en la relación que los operadores de telecomunicaciones ya tienen con sus usuarios.

Cada contrato de telefonía móvil no es solo una conexión a una red. También es un punto de interacción financiera y de facturación.

Los usuarios ya confían en su operador para gestionar su suscripción, cobrarles periódicamente y ofrecerles una experiencia de pago sencilla y fiable. Por lo tanto, ampliar esta relación a los servicios digitales es el siguiente paso lógico. Las telcos pueden aprovechar esta infraestructura ya existente para facilitar transacciones directamente a través de la cuenta móvil, sin necesidad de herramientas adicionales ni procesos de alta complejos.

Digital Virgo ha observado esta evolución en múltiples regiones, ayudando a los operadores y a los merchants digitales a implementar soluciones de pago adaptadas a los mercados locales, los hábitos de los usuarios y los marcos normativos.

Hay dos modelos de pago que ilustran especialmente bien esta evolución.

El Direct Carrier Billing (DCB) permite a los usuarios pagar servicios digitales a través de la factura de su teléfono móvil. Resulta especialmente eficaz para transacciones sin complicaciones, de bajo importe y de alta frecuencia. Supone:

  • El valor global de las transacciones de DCB pasará de 51 000 millones de dólares en 2026 a más de 87 000 millones de dólares en 2030 (Juniper Research)
  • Acceso a más de 1300 millones de usuarios sin cuenta bancaria (Banco Mundial)

Junto con el DCB, el dinero electrónico se ha convertido en un pilar fundamental de los pagos digitales en muchos mercados. Servicios como M-PESA, MTN MoMo, Orange Money o Airtel Money permiten a los usuarios almacenar dinero, transferir fondos y pagar bienes y servicios.

En varias regiones, estos servicios han alcanzado una adopción masiva. Por ejemplo, M-PESA cuenta con 40 millones de usuarios activos en Kenia (Safaricom).

Mientras que el DCB simplifica los pagos de los servicios digitales, el dinero electrónico permite realizar una gama más amplia de transacciones financieras, incluidos pagos de mayor cuantía.

En conjunto, estas soluciones reflejan cómo los operadores de telecomunicaciones amplían su papel más allá de la conectividad.

En muchos mercados, la conectividad móvil es la principal vía de acceso a la economía digital, y en ocasiones la única. Al integrar los pagos en este ecosistema, las empresas de telecomunicaciones eliminan uno de los mayores obstáculos para su adopción.

Por lo tanto, los pagos no solo facilitan las transacciones. Amplían el acceso, fomentan la inclusión financiera y permiten que segmentos de usuarios totalmente nuevos participen en los servicios digitales.

El pago no es solo una simple transacción. Es un factor estratégico que facilita el acceso, la conversión y la monetización, sobre todo cuando se integra con los canales de distribución adecuados y se adapta a las realidades del mercado local.

La distribución se convierte en una cuestión estratégica

La distribución siempre ha formado parte de las funciones de los operadores de telecomunicaciones. Sin embargo, en el entorno digital actual, su importancia está cambiando.

A medida que el número de servicios digitales sigue aumentando, el reto ya no consiste únicamente en ponerlos a disposición de los usuarios, sino en hacerlos visibles, accesibles en el momento adecuado y fáciles de activar.

Las telcos cuentan con una gran ventaja en este ámbito. Ofrecen servicios a los usuarios a través de puntos de contacto integrados, como canales de mensajería (SMS y RCS), portales y tiendas online de los operadores, así como ofertas combinadas incluidas en los planes de conectividad.

En más de 60 mercados, Digital Virgo colabora con operadores de telecomunicaciones y proveedores de servicios digitales para diseñar estrategias de distribución que combinen alcance, sincronización, experiencia del usuario y rendimiento. Esta experiencia operativa contribuye a convertir la disponibilidad del servicio en una activación real por parte de los usuarios.

Lo que hace que estos canales sean especialmente eficaces es su cercanía con el usuario. A diferencia de la distribución digital tradicional, que suele depender de plataformas externas, los operadores de telecomunicaciones interactúan con los usuarios directamente dentro de su propio ecosistema.

Esta proximidad transforma el papel de la distribución.

Ya no se trata solo de facilitar el acceso a los servicios. Se convierte en una herramienta clave para impulsar el descubrimiento, generar la participación y mantener el interés a lo largo del tiempo.

En un panorama digital altamente competitivo, en el que los usuarios se ven constantemente expuestos a múltiples ofertas, la visibilidad y el momento oportuno son fundamentales.

La capacidad de ofrecer el servicio adecuado, en el momento oportuno y a través del canal adecuado, influye directamente en la conversión y el uso.

En este contexto, la distribución se convierte en una capacidad estratégica que contribuye directamente a la forma en que se crea y se capta valor.

El engagement como motor de crecimiento

Los operadores de telecomunicaciones se encuentran en una posición privilegiada en lo que respecta a la relación con los usuarios. A diferencia de la mayoría de los actores del sector digital, interactúan con los usuarios de forma continua, no solo en el momento de la captación, sino a lo largo de todo el ciclo de vida.

Cada mensaje enviado, cada interacción de facturación y cada servicio al que se accede contribuye a mantener una relación continua. Esto sienta unas bases sólidas para interactuar con los usuarios de forma habitual, comprender los patrones de uso a lo largo del tiempo y establecer una interacción a largo plazo, en lugar de transacciones puntuales.

En un entorno digital en el que la atención está cada vez más fragmentada, esta continuidad supone una gran ventaja. Permite a las telcos no solo llegar a los usuarios, sino también mantener su presencia en sus interacciones cotidianas. Esto cambia la naturaleza de la creación de valor.

El enfoque está pasando gradualmente del acceso al uso. Lo que importa ya no es solo cómo acceden los usuarios a los servicios, sino con qué frecuencia vuelven, cómo interactúan y cómo se mantienen comprometidos a lo largo del tiempo.

Al involucrar a los usuarios mediante contenidos relevantes, interacciones personalizadas y contactos periódicos, los operadores de telecomunicaciones pueden aumentar el uso de sus servicios, mejorar la retención de clientes y reforzar el valor global de su ecosistema.

A medida que los ecosistemas digitales maduran, la monetización sostenible depende cada vez más no solo de la captación de usuarios, sino también de mantener su compromiso a lo largo del tiempo mediante servicios relevantes y experiencias de usuario optimizadas.

En este contexto, la implicación no es solo una característica del producto. Es un factor determinante del rendimiento a largo plazo.

Abrir las puertas a una nueva etapa de crecimiento

De esta dinámica se desprende una clara evolución. La conectividad sigue siendo la base, pero el valor se genera cada vez más en cómo se activa, se amplía y se experimenta dicha conectividad.

Los pagos amplían el acceso.

La distribución impulsa la visibilidad y la activación.

La participación mantiene el uso a lo largo del tiempo.

Juntos, conforman una nueva dimensión de creación de valor, que se basa directamente en los puntos fuertes fundamentales de los operadores de telecomunicaciones. Este cambio no sustituye al modelo tradicional.
Lo amplía. Hace que los operadores de telecomunicaciones pasen de facilitar el acceso a facilitar el uso, la interacción y la monetización.

Sin embargo, para aprovechar este potencial se necesita algo más que iniciativas aisladas. Se requiere la capacidad de integrar los sistemas de pago con los canales de distribución, armonizar la experiencia del usuario en todos los puntos de contacto y adaptar continuamente los servicios a la dinámica del mercado.

Es aquí donde el papel de un socio cobra una importancia fundamental. Un socio eficaz no es solo un proveedor de tecnología. Aporta un profundo conocimiento de los ecosistemas de las telecomunicaciones, conecta a los operadores con una amplia gama de sectores de servicios digitales y permite diseñar e implementar estrategias de monetización escalables y adaptadas al mercado local.

Situada en la encrucijada entre la infraestructura de telecomunicaciones, los servicios digitales, las tecnologías de pago y la interacción con los usuarios, Digital Virgo ayuda a los operadores de telecomunicaciones a transformar sus activos existentes en oportunidades de ingresos escalables y cuantificables en más de 60 mercados de todo el mundo.

La oportunidad es clara: aprovechar todo el potencial de la conectividad creando los servicios adecuados, junto con los socios adecuados.

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