Por Fran Sánchez, vicepresidente sénior para América e Iberia en Digital Virgo.
América Latina está experimentando una de las transformaciones impulsadas por la tecnología móvil más profundas del mundo. En una región donde la banca tradicional sigue estando fuera del alcance de una parte importante de la población, pero los teléfonos inteligentes son casi omnipresentes, los dispositivos móviles se han convertido en la puerta de acceso predeterminada al entretenimiento, la comunicación, el comercio y los pagos. Este cambio no solo está ampliando el consumo digital, sino que está redefiniendo la forma en que los usuarios esperan acceder a los servicios y pagar por ellos. El carrier billing se encuentra en el centro de esta transición, pero su papel dependerá de lo bien que se adapte a un panorama cada vez más sofisticado y exigente en el que priman los dispositivos móviles.
Un punto clave a tener en cuenta al abordar la región es que América Latina no puede considerarse como un mercado único. Brasil, con su escala y mentalidad innovadora, se comporta como un continente digital. México influye en gran parte de la América Latina hispanohablante a través de su ecosistema de contenidos y su presencia regional en el sector de las telecomunicaciones. La región andina, América Central, el Caribe y el Cono Sur operan cada uno con dinámicas económicas, normativas y culturales distintas.
A pesar de estas diferencias, hay una realidad común que define a la región: una población joven, centrada en los dispositivos móviles y profundamente comprometida con los contenidos digitales. Desde los videojuegos hasta el streaming y las plataformas sociales, las expectativas giran en torno a la inmediatez, la simplicidad y la fluidez de la experiencia del usuario. Estos comportamientos crean un terreno fértil para la facturación a través del operador, siempre que el ecosistema pueda ofrecer transparencia, fiabilidad y confianza.
Un enfoque glocal para garantizar la confianza, la transparencia y el crecimiento responsable
La mayor amenaza para el desarrollo sostenible de la facturación a través del operador en América Latina no es la competencia de métodos de pago alternativos, sino la erosión de la confianza de los usuarios. El fraude, la publicidad engañosa y los flujos de suscripción opacos siguen dañando la credibilidad del ecosistema en algunos mercados. Cuando se rompe la confianza, los usuarios se desvinculan por completo, no solo de un servicio específico, sino del propio método de pago.
Reforzar el cumplimiento normativo, garantizar la transparencia de los canales de adquisición y aplicar una comunicación clara con los usuarios deben convertirse en prioridades compartidas. El crecimiento impulsado únicamente por el volumen es frágil. El crecimiento basado en prácticas responsables y sostenibles es resistente.
Aquí es donde el ADN glocal de Digital Virgo marca una gran diferencia. Para tener éxito en Latinoamérica es necesario estar profundamente arraigado en cada mercado. Las normativas varían mucho, los comportamientos culturales determinan los patrones de adopción y las realidades operativas de las infraestructuras de telecomunicaciones difieren enormemente de un país a otro. Para prosperar en este entorno tan complejo, no basta con un manual de estrategias globales: se necesitan equipos en el mercado capaces de adaptar las estrategias a las realidades de cada territorio.
Esta proximidad nos permite apoyar a los operadores no solo con soluciones de pago, sino también con servicios digitales, supervisión de marketing y marcos de cumplimiento normativo diseñados específicamente para el contexto en el que operan. La región recompensa a quienes comprenden sus matices y son capaces de actuar con precisión.
Brasil y México: los dos centros que están redefiniendo el sector
Brasil y México son los motores centrales del crecimiento digital en América Latina, impulsando cada uno a su manera las tendencias regionales.
En Brasil, PIX ha transformado de forma permanente las expectativas de los usuarios en materia de pagos. Las transacciones instantáneas y sin fricciones se han convertido en la norma, y la introducción de PIX Automático promete transformar la facturación recurrente. Por lo tanto, la facturación a través del operador debe mejorar su propia experiencia: reforzando la simplicidad, reduciendo la fricción y ofreciendo una fiabilidad que se ajuste a los hábitos que ha creado PIX.
México, por su parte, desempeña un doble papel estratégico. Su ecosistema de telecomunicaciones influye en gran parte del mundo hispanohablante, y su dinámica industria de contenidos da forma al consumo digital regional. Los modelos que tienen éxito en México suelen extenderse por todo el continente.
El auge de PIX, las carteras electrónicas, los métodos de pago digital en efectivo y los actores locales de tecnología financiera se interpreta a veces como una competencia para DCB. Estos amplían la economía digital y aceleran la familiarización de los usuarios con los pagos móviles. Crean un mercado potencial más amplio para todas las formas de compra digital.
La facturación a través del operador puede ahora ir más allá de su asociación tradicional con los servicios de entretenimiento. Con los marcos adecuados, puede convertirse en una solución sin fricciones para los medios de comunicación, la movilidad, la venta de entradas, las micro suscripciones y, cuando esté permitido, incluso los bienes físicos. El reto no es la relevancia, sino la ambición.
Mirando hacia el futuro: el DCB como pilar de una economía digital inclusiva
El futuro de la facturación a través de operadores estará definido por una mayor integración entre las capacidades de pago y la inteligencia incorporada en las redes de telecomunicaciones. Las API estandarizadas para la verificación de identidad, el estado de la tarjeta SIM, las señales antifraude y los datos de red —iniciativas como el proyecto CAMARA— representan un punto de inflexión.
Cuando estas capacidades mejoran los flujos de pago, el ecosistema se vuelve más seguro, más eficiente y más atractivo para los comerciantes. La facturación a través del operador no solo gana en alcance, sino también en sofisticación.
La economía móvil de América Latina seguirá expandiéndose, diversificándose y remodelando los patrones de consumo. La facturación a través del operador tiene el potencial de convertirse en un pilar central de esta evolución, pero solo si el ecosistema adopta colectivamente estándares más altos, una integración más profunda y una visión más amplia.
El camino a seguir está claro: reforzar la transparencia, mejorar la experiencia del usuario, ampliar los casos de uso y aprovechar los activos únicos que solo los operadores pueden proporcionar. Si estamos a la altura del desafío, la facturación a través del operador no solo seguirá siendo relevante, sino que ayudará a construir una economía digital más inclusiva, innovadora y resiliente para toda la región.