De acceso a impacto: cómo los métodos de pago alternativos están transformando la inclusión financiera De acceso a impacto: cómo los métodos de pago alternativos están transformando la inclusión financiera

A medida que los servicios digitales, las plataformas y los contenidos continúan expandiéndose a escala global, la inclusión financiera se ha convertido en un desafío clave de la economía digital. El acceso al entretenimiento, la educación, la información y el comercio en línea depende cada vez más de la capacidad de realizar pagos digitales. Sin embargo, para una gran parte de la población mundial, los métodos de pago tradicionales, como las tarjetas de crédito o las cuentas bancarias, siguen estando fuera de su alcance. Al mismo tiempo, la preparación digital ya no es la principal barrera. Aquí es donde los métodos de pago alternativos cambian las reglas del juego. Pero ¿cómo impactan realmente en la inclusión financiera? Aquí respondemos a estas preguntas.
Women uses smartphone to illustrate financial inclusion

La inclusión financiera comienza con el acceso a los pagos digitales

Según la base de datos Global Findex del Banco Mundial, el 86 % de los adultos en todo el mundo ya posee un teléfono móvil y casi el 70 % de la población mundial utiliza internet, principalmente a través de smartphones (1). Aún más llamativo es que el 42 % de los adultos sin una cuenta financiera en economías de ingresos bajos y medios ya dispone de un smartphone (1). Estas cifras ponen de relieve un cambio crucial: el desafío ya no es la conectividad, sino el acceso a infraestructuras de pago adecuadas. Aquí es donde los métodos de pago alternativos (APM, por sus siglas en inglés), como el dinero electrónico, la facturación a través del operador, las billeteras digitales y los pagos mediante códigos QR, desempeñan un papel central para hacer posible la inclusión financiera a gran escala.

A pesar de los avances de la última década, el acceso financiero sigue siendo desigual. Aunque el 79 % de los adultos a nivel mundial ya dispone de una cuenta financiera, casi la mitad de estas cuentas no están completamente habilitadas para el uso digital (1). En muchas regiones, en particular en África subsahariana, América Latina y partes del sur de Asia, el acceso limitado a la infraestructura bancaria continúa restringiendo la participación en la economía digital y limitando la inclusión financiera.

Las tarjetas de crédito ilustran claramente esta brecha. En las economías de ingresos bajos y medios, solo el 15 % de los adultos utilizó una tarjeta de crédito en el último año, con un uso elevado concentrado en un reducido número de países de ingresos medios (1). Esta limitación estructural deja a miles de millones de usuarios sin posibilidad de pagar bienes y servicios digitales mediante métodos tradicionales.

Por el contrario, las soluciones de pago basadas en el móvil aprovechan una infraestructura que ya existe a gran escala. Solo el dinero electrónico contaba en 2024 con 2.100 millones de cuentas registradas a nivel mundial y procesó 1,68 billones de dólares en transacciones, lo que equivale aproximadamente a 4.600 millones de dólares diarios (2). Estas cifras demuestran que los métodos de pago alternativos ya no son opciones de nicho, sino una infraestructura financiera fundamental en muchos mercados.

La adaptación local como motor de la inclusión financiera

La inclusión financiera no puede lograrse mediante un único modelo de pagos global. Cada mercado tiene sus propias realidades económicas, hábitos de consumo, marcos regulatorios y niveles de madurez digital. Por ello, la adaptación local es esencial.

África lo ilustra claramente. Más del 50 % de todas las cuentas de dinero electrónico a nivel mundial se encuentran en África subsahariana, que además concentra el 74 % del volumen global de transacciones (2). El dinero electrónico se ha integrado profundamente en la vida económica cotidiana, permitiendo pagos, transferencias, ahorro y, cada vez más, transacciones comerciales.

América Latina y partes de Asia muestran dinámicas diferentes. La adopción del dinero electrónico está creciendo rápidamente, a menudo junto a las cuentas bancarias en lugar de sustituirlas¹. Este modelo híbrido —en el que billeteras digitales, bancos y comercios interoperan— se está convirtiendo en una característica clave de las economías digitales inclusivas.

Democratizando el acceso a los servicios digitales

Los métodos de pago alternativos desempeñan un papel fundamental en la democratización del acceso a los servicios digitales. A medida que los usuarios consumen cada vez más música en streaming, vídeo bajo demanda, videojuegos, noticias y contenidos por suscripción a través de smartphones, las expectativas en torno a la simplicidad de los pagos siguen aumentando.

El crecimiento de los pagos digitales refleja este cambio. Más del 60 % de los adultos en economías de ingresos bajos y medios ya realizan o reciben pagos digitales, y la adopción de pagos digitales en comercios ha aumentado de forma constante desde 2021 (1). En regiones con una alta penetración de smartphones, como Asia Oriental y el Pacífico, esto se ha traducido en algunas de las tasas más elevadas de uso de pagos digitales en comercios a nivel mundial (1).

Los métodos de pago alternativos reducen las barreras de entrada, haciendo que los contenidos digitales de pago sean accesibles a audiencias más amplias, al tiempo que respaldan modelos de monetización sostenibles.

Empoderando a los merchants y creadores de contenido

La inclusión financiera no se limita únicamente a los consumidores; también consiste en permitir que los merchants, las plataformas y los creadores de contenido lleguen a audiencias desatendidas. En regiones con baja bancarización, la imposibilidad de aceptar métodos de pago alternativos puede limitar significativamente el crecimiento.

El dinero electrónico está cada vez más orientado a los comercios. En 2024, se pagaron 105.000 millones de dólares a comerciantes a través de dinero electrónico, lo que convierte a los pagos a comercios en la mayor categoría de transacciones dentro del ecosistema (2). Los modelos de aceptación basados en códigos QR, especialmente extendidos en Asia Oriental, permiten pagos digitales de bajo coste accesibles para pequeñas empresas y comercios informales.

Al conectar a los comercios con infraestructuras de pago centradas en el móvil, los métodos de pago alternativos ayudan a ampliar el comercio digital, reducir la dependencia del efectivo y desbloquear nuevas fuentes de ingresos.

Los métodos de pago alternativos como base del crecimiento inclusivo

Los métodos de pago alternativos se han convertido en herramientas esenciales para la inclusión financiera en la era digital. Respaldados por una adopción móvil masiva, una implantación acelerada y un impacto económico demostrado, los APM permiten que usuarios, comercios y economías enteras participen en el crecimiento digital.

Al adoptar estrategias de pago centradas en el móvil y adaptadas a las realidades locales, las empresas y los responsables de políticas públicas pueden contribuir a construir una economía digital más inclusiva, resiliente y conectada.

Fuentes

(1) World Bank – Global Findex Database 2021

(3) GSMA: State of the Industry Report on Mobile Money 2022

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